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El lector competente  

Posted by Anicia Flores in , , ,

¿Eres un lector competente? Evalúate.


La noción de lector competente es difícil de definir según explican autores tales como Mendoza, Cassany, Luna y Sanz, Colomer y Camps (citados en Prado, 2004:218). Sin embargo, todos coinciden en afirmar que un lector competente es aquel que:

Puede llegar a establecer e interpretar el significado del texto a partir de diversas estrategias. Así, su “competencia” se expresa a través de indicadores tales como:

  • Lee habitualmente en silencio.
  • No cae en defectos típicos tales como vocalizaciones u otros.
  • Realiza una lectura rápida y abarca unidades significativas mayores a la palabra.
  • Elabora inferencias.
  • Formula y comprueba hipótesis.
  • Resume a partir de elaboraciones propias.
  • Jerarquiza los contenidos del texto en función de la postura del emisor (aun cuando él tenga una visión distinta del asunto).
  • Llena espacios de sentido que han quedado (o dejados) vacíos en el texto.
  • Desenreda la maraña de intertextualidad de donde ese texto ha surgido.
  • Finalmente y como apunta Parodi (1999:63), es capaz de guiar y controlar sus propios procesos mentales, de modo de construir una interpretación textual acorde con sus conocimientos anteriores.

    Si tu lectura reúne estas características antes enunciadas te puedes considerar un lector competente.

Comprensión de la lectura 2  

Posted by Anicia Flores in , , ,


Los procesos implicados en la lectura son de dos tipos: microprocesos (procesos de reconocimiento o identificación de la palabra escrita) y macroprocesos (elaboración del sentido global del texto). La práctica lectora constante favorece la automatización de ambos. Vista así, la lectura constituye un movimiento oscilante: nuestras especulaciones iniciales generan un marco referencial desde el que se interpreta lo que sigue y, a su vez, modifica lo que habíamos entendido antes haciendo énfasis en algunos elementos y atenuando otros. Allí comienza a girar el círculo hermenéutico: vamos de las partes al todo y viceversa.


De tal manera que convertirse en un lector competente implica extender la habilidad decodificadora hacia una experiencia de lectura más amplia, en la cual lo que importa es la posibilidad de acceder al significado global del escrito.


En la construcción de ese sentido están envueltos dos elementos: el mensaje intrínseco del escrito y el aporte que da el lector, es decir, su experiencia (en lo relacionado con el tema o con el manejo de la tipología textual específica). La construcción final del significado dependerá de ambos factores, pues los lectores no leen en el vacío, ocupan una posición social e histórica que determina su interpretación del texto lo que hace que su lectura se inserte en un contexto. Esta actividad tan complicada se da en varios niveles, tanto en la estructura superficial como en la profunda. Así, ninguna interpretación estará libre ni de presuposiciones del lector ni de las determinaciones del texto (Eagleton, 1994:105 y110).

Definiciones en torno a la lectura  

Posted by Anicia Flores in , , ,

Actualmente nos encontramos con que existe una gran diversidad de definiciones en torno a la lectura. Todas ellas múltiples y acertadas, ya que en cada una se contemplan una serie de categorías conceptuales que ofrecen diferentes aspectos sobre esta capacidad eminentemente humana y que permiten su análisis en toda su complejiddad. Según María Eugenia Dubois, (1991) existen tres concepciones teóricas en torno al proceso de la lectura. La primera y más antigua, concibe la lectura como un conjunto de habilidades o como una mera transferencia de información. La segunda, plantea que la lectura es el producto de la interacción entre el pensamiento y el lenguaje en el que intervienen dos elementos: los conocimientos previos del lector y el texto. La tercera, por su parte, la concibe como un proceso de transacción entre el lector y el texto. Esto es válido para todo tipo de textos. Ahora bien, a pesar de la existencia de estos tres grandes enfoques no se puede decir que ya somos capaces de explicar a cabalidad el proceso de la lectura. Tal y como señala Isabel Solé, (1994), éste es tan interno que no tenemos conciencia de su funcionamiento. Debido a ello, en la actualidad se visualiza la lectura como un proceso interactivo y dinámico en el que el lector va reconstruyendo el sentido de lo que lee a medida que avanza en el texto enriqueciendo o modificando sus primeras hipótesis y conceptos, Goodman (1996). Así se dice que la actividad lectora tiene lugar a través de la interacción del lector con el texto dentro de un contexto. De ahí que en el proceso lector se consideren relevantes características tales como la cultura general, el conocimiento, las actitudes, las motivaciones y habilidades que posea el lector.